Qué Bendición (6 de abril de 2026).

Que bendición poder estar cerca del mar. Pero del verdadero mar.
El mar en el que hábito ahora es vacío, bastante revuelto y por lo mismo, bastante sucio. No te da calma. si a caso, su sonido y el viento fresco que viene de él te ayuda a relajarte, pero no es atractivo a la vista. El mar que hábito ahora está rodeado de concreto. En el mejor de los casos, hay cabañas y bungaloos, pero ninguna de esas opciones está hecha para nosotros, los que le habitamos (o intentamos habitar). 
Extraño el mar de mi casa. Ese sí se siente mío. A veces también está revuelto, pero la naturaleza a su al rededor sigue ayudándote a alcanzar un estado contemplativo cuando lo observas.
Que dicha haber nacido en el mar. Que dicha saber diferenciar un mar que cura de uno que enferma. 
Pero, al final, no es culpa de aquel mar ser como es. Tampoco es su culpa que a mí no me guste. Ese mar, ha estado demasiado expuesto a personas, ideas, expectativas y cosas que lo transformaron en lo que es ahora. Quizá ese mar quiere sanarse, quiere limpiarse y alejar todo ese concreto y pensamientos de él. Pero es imposible. Es imposible.
El volver a su estado natural parece ser muy complicado, muy lejano. Por eso uso la palabra imposible para describir aquel proceso. Muchas y muchos han querido ayudarle, salvarlo y regresarlo a su naturaleza. Tal como el creador nos lo obsequió. Pero seamos realistas, nada nunca vuelve a ser lo mismo. Llegamos a la tierra, y al momento de tocar el suelo comenzamos a percibir, recibir, experimentar un sin fin de cosas que van cambiando nuestro ser. Incluso intervienen en la forma en la que nos expresamos y tratamos a nuestros semejantes y nosotros mismos.
Pobre mar, me da pena y me pone triste ver que por más que lo intenta, no puede volver a ser él. A pesar de recibir cuidados, su vida está en peligro.
Tristemente, no hay nada que yo pueda hacer por él. Por más que lo intento y aunque haya dejado todos mis recursos en él, ya no hay esperanza en nuestros corazones. Ya no se ve la buenaventura en el futuro. Ya no hay alegría que ayude a hacer el proceso más llevadero.
Solo queda hacer lo que los demás que han estado en mi lugar han hecho. Encomendarlo a Dios y desear que pronto encuentre su cura, de otra forma, morirá. Y el dolor vendrá para quienes quisimos hacer algo.
Pero, ¿Cómo te sientes tu al haber querido ayudarlo y no haber completao la tarea?
Fracaso. Habla del fracaso y de como lo enfrentas en diferentes partes de tu vida. Al final, esos sentimientos no son del mar, son tuyos. Son tuyos y han surgido al querer ayudarlo. No era tu misión, pero la hiciste tuya y ahora sientes que fracasas te. Debes tener muy en cuenta que ese fracaso no tienen nada que ver contigo y tú valor.
Yo quería acompañarle, acompañarle y ser felices al final. Ser felices los dos cuando ya hubiéramos llegado a la meta. Suelta eso. No será.
Dolor. Hay mucho dolor.

Entrada escrita frente al mar caribe. Luis Echeverría, Q.Roo.

Una prueba más

 


Una prueba más de lo que mi entrega al amor y mi deseo de reciprocidad pueden hacerme.

Lo único bueno es que pude demostrarte cuánto yo te amo.
Era lo que quería, pero sufro mucho.
Como pasa cuando me voy, me voy con mucha culpa de que quizá estoy haciendo algo mal. 

No marques las horas

 El mes de abril llegó de nuevo, pero no pensé que me encontraría en este lugar unos días antes.

No sé por donde comenzar.

Hace un par de meses que me invade un tipo de ansiedad, ansiedad al cambio. Hoy es un día en el que tuve un "aha moment" de que la única cosa que puedo hacer para lograr entenderme es estar aquí.

Ya he hablado de lo mucho que me gustaba entrar en metamorfosis, de lo mucho que me gustaban los cambios y de lo poco que me gustaba permanecer. En los últimos años esta postura se puso al revés. Parezco un tauro. Pero, ¿qué le hago? 

Soy yo. Sigo siendo yo. La misma mujer torpe que hace 10 años abrió este blog. No, no soy la misma. Todavía no sé si me gustan mis cambios, pero los acepto.

Estoy diciendo adiós y eso no me gusta. ¿Cómo hacen ustedes para decir adiós tan facilmente? Yo me muevo de emociones y, aunque creo que es lo mejor,  me cueeeeesta. ¿Qué voy a hacer? Quiero llorar y ni siquera es el ahora, donde todo sucede. No marques las horas.

Es como si pensara que estoy dejando atrás los mejores momentos de mi vida y que no van a volver. ¿Por qué me cuesta tanto crecer? A veces para estas cosas me cuesta cargar el sol que cargo. Le quiero echar la culpa a ello. Y sí, mi libertad.

"Hoy me levanté, en otro lugar. Siento la ansiedad, la necesidad de contar quien soy. Para no morir, para no olvidar, que la vida es un pequeño soplo de LIBERTAD". Hoy seré canción...

También te estoy diciendo adiós a ti. Maldita sea y creo que es algo que todavía me pesa. Se acabó. Yo siempre voy a estar aquí para cuando emerjas del mar. Y ojala mis videntes tengan razón. Pero no quiero ser tan vieja cuando eso suceda.

Además, siento que me estoy brincando la etapa que más añoraba de mi vida. Pero, no se dio como lo quería. Es como si me conformara con lo que hay.


Pero, sé que todo lo nuevo, siempre es para mejor.

Abrázame y dime que todo va a estar bien. Que no soy indefensa. Que lo puedo. Que no estoy sola. Abrázame y dime que está bien. Abrázame y dime que puedo contar contigo.

Dioses! Esto es una locura y la puedo ver. ¿Por qué?

Es que sí necesitaba hacer este cierre para vivir tranquila y saber, que estoy tomando la decisión correcta.

Te veo más tarde, en la otra dimensión. Dime que me odias, que me dejas ir. Pero dime.


Hasta siempre, tú, yo, mi vieja yo.

11. 4

Los días como hoy siempre recitó el mismo poema al despertar: 


Cómo Siempre

Aunque hoy cumplas
trescientos treinta y seis meses
la matusalénica edad no se te nota cuando
en el instante en que vencen los crueles
entrás a averiguar la alegría del mundo
y mucho menos todavía se te nota
cuando volás gaviotamente sobre las fobias
o desarbolás los nudosos rencores


Buena edad para cambiar estatutos y horóscopos
para que tu manantial mane amor sin miseria
para que te enfrentes al espejo que exige
y pienses que estás linda
y estés linda

Casi no vale la pena desearte júbilos y lealtades
ya que te van a rodear como ángeles o veleros.

Es obvio y comprensible
que las manzanas y los jazmines
y los cuidadores de autos y los ciclistas
y las hijas de los villeros
y los cachorros extraviados
y los bichitos de san antonio
y las cajas de fósforo
te consideren una de los suyos.

Acordate de esta ley de tu vida
si hace algún tiempo fuiste desgraciada
eso también ayuda a que hoy se afirme
tu bienaventuranza.

De todos modos para vos no es novedad
que el mundo y yo te queremos de veras
pero yo siempre un poquito más que el mundo.

Esperando que seas feliz. 




2019

Han pasado dos años desde la última vez aquí. Cuatro, desde el último drama, digo trauma, que dejé escrito por todas partes. La verdad es que muchas, muchas veces, todavía pienso en él. A veces hasta sueño con él.
Antes, me revolcaba en mi misma, preguntándome por qué todavía seguía arrastrando ese fantasma. Ahora ya no me importa, ya no le presto mucha atención cuando pasa. Pero cuando pasa, si siento alguito en mi corazón. Me gustaría mucho que respondiera mis saludos. Me gustaría mucho saber que él está bien. No sé que pasa dentro de mi.
¡Ya!
Me estaba dando un ataque de ansiedad.

Lo extraño mucho.

Sé que estoy con alguien, y no podría estar con alguien mejor, pero lo otro es diferente. Lo que siento es distinto. Es como si me extrañara a mi misma.


Esta es la cara de alguien que ya casi sale de la depresión que le dejó una terrible relación amorosa a distancia y un "abandono" materno.

Me gusta cuando me veo el cabello largo. Recuerdo aquella ocasión en la que él, por video llamada me chuleaba. Decía que quería pasar sus manos a través de mi cabello y otras cosas más románticas.
Quizá eso me hizo falta. Contacto. Y entregar todos los besos que me quedaron guardados.